casa con encanto propio.segun entras te traladas a la epoca en que nuestros abuelos trabajaban la tierra,con los muebles de antaño,sus dos lareiras,con unos detalles de un gusto exquisito,un campo lleno de arboles frutales haciendo una sombra que junto a la tranquiladad que se respira hacen de esto un sitio irrepetible junto con sus animales.el trato por parte de la dueña es excelente heciento desde el primer momento parecer que estas en tu propia casa.ademas hace un dulces caseros que ufff.se la recomiendo pues yo desde el primer el año que puse el pie en esta casa no he podido dejar de ir.este verano estare de nuevo por alli
Casa David
Casa Galego
Casa da Rodisa